Profilo di LizaLa Luna perdida...FotoBlogElenchi Strumenti Guida

Blog


Anotaciones

 
Muchos sabemos lo que es sentirse en el precipicio, lo que es sentir que tu vida se derrumba.
En un momento de mi vida me desmoroné, me perdí en alguna parte, en algún punto estaba yo: tirada, dolorosa, vacía, muerta.
No creía en nada, no quería nada. No me interesaba nada ocurrido o por ocurrir, no me importaba yo misma.
Estaba encantada con sufrir, con llorar, con lamentarme. Estaba como inconciente, como tonta, como loca. Sólo intentaba desaparecer.
 
Por supuesto, llega el momento de tocar fondo. Hay quienes piensan que pueden hundirse más, y se quedan, como suspendidos en la vida que no ven.
Hay otros que salen a flote. En realidad son éstos quienes más sufren, porque salir significa luchar. Luchar contra los dolores, contra los fantasmas y contra uno mismo. Y la causa es variada. Puedes salir porque te hartas de sufrir, porque no te queda otra, o porque llega alguien, que pasa a ser tu razón y tus fuerzas.
 
Cuando alguien logra hacer el milagro, ésa persona se convierte en tu todo.
Yo no conocía las miradas sinceras, hace tanto que no tenía ilusiones...
me olvidé de la esperanza de un mejor mañana, de un cálido despertar.
Olvidé lo que era la vida sin dolor, lo que era despertar cada mañana con fuerzas, lo que era afrontar la vida con todas las ganas.
Estaba muerta, pero aquí: usando el aire que despreciaba, ocupando un lugar que lastimaba. Porque no era nadie, pero quería terminar por ser nada.
Fue tan difícil.
No le atribuyo específicamente a alguien o a algo mi sufrimiento y martirio.
Sufría tanto porque estaba acostumbrada a vivir de la manera más fácil: infeliz.
 
Hoy sé lo que soy y lo que estoy haciendo aquí. Estoy mucho mejor que antes, me siento viva. Los problemas no han terminado, siguen allí, como casi todo lo demás. No doy por terminados los dolores, los malos días, ó el sufrimiento que es tan humano. Sólo soy yo, y porque apareciste tú, quien cambió y quien hoy tiene ganas y planes.
 
Aprendí a no poner mi vida y mi seguridad en manos de cualquiera, ni dejar que éste o aquél pudiera destrozarme. Recordé lo maravilloso que es amar a alguien, pero sobretodo, el sentirme amada. Supe otra vez lo que es querer Vivir, pero ahora para, por y con Gabriel.
Puedo afirmar que volví a nacer: me di cuenta que las oportunidades se agotan y que hoy tengo el reto de vivir. Volví a ser la niña que había perdido: la que aún tiene la capacidad de soprenderse ante lo nuevo. Hoy me siento una mujer feliz, tranquila, enamorada.
 
No escribo ésto para que sea leído y aplaudido. No pretendo más comentarios, visitas, entrar en una estadística o en alguna lista por ser la más visitada o la más dramática. Te escribo ésto a ti, y también para marcar el principio de nosotros, ése que fue hace ya más de un año, hace más de tantos días y noches juntos. Te escribo para que sepas que te amo, que no quiero más la vida sin ti, y decirte que estoy plenamente convencida del amor de los dos, de los besos, de las promesas, de todo lo que implica ser tuya. 
 
Hiciste el milagro Gabriel, me devolviste lo perdido, me haces feliz, me enamoras cada vez más.
 
 
 
 
Espero no te arrepientas porque, mi amor, no hay marcha atrás.